
Estaba leyendo el artículo “Novelas y Series” titulado “Todas fueron dueñas” que habla un poco sobre las “Mujeres de látigo” mexicanas y la madre de todas las mujeres de látigo en en la literatura universal “Doña Bárbara.” En lo que concuerdo con dicho articulo es que asegura que Lucero en ciertos aspectos actorales supera a “La dueña” de Angélica Rivera. Yo diría que más bien la empata.
No vi la telenovela “Dominica Montero” y si la vi casi no la recuerdo. La que si vi fue “la dueña” de Angélica Rivera y Francisco Gattorno. Se he de comparar las dos versiones en su totalidad me quedo con la producción de Florida Mesa, por su vis cómica y su frescura. También me remonta a gratos recuerdos de mi adolescencia y por eso me encanta.
La versión actual me gusta en primer lugar por la actuación de Lucero y su gran química en pantalla con Fernando Colunga. Creo que la telenovela tiene un muy buen elenco, buenos exteriores y una buena adaptación. Quizás demasiado fiel a la anterior, sobre todo en los diálogos.
Lo que no entiendo en las críticas de la página oficial de Univisión es la comparación de “La doña” de Rómulo Gallegos con “La dueña” de Inés Rodena. “La doña” de Gallegos simboliza el atraso la superstición, la corrupción y la belleza del llano venezolano. Si bien “La doña” es una mujer bella y fuerte, “La doña” simboliza la maldad y no puede redimirse a través del amor porque no lo siente.
Tambien simboliza el mensaje moralista de Gallegos de la eterna lucha entre el bien y el mal. “La doña” del autor venezolano es una mujer con alma de hombre.
La dueña o dueñas de Inés Rodena si bien no son las típicas lloronas de telenovela. Ni tampoco son tan distintitas a elles.
Buscan el verdadero amor en el príncipe azul y si buscan ser felices por siempre aunque digan o supuestamente hagan lo contario.
Podrán ser muy listas y duras para ciertas cosas pero son iguales o más insulsas que la típica protagonista.
Porque al igual que ellas desconfían de quien de verdad les quiere. y siempre caen en las trampas de los villanos que cualquier persona pensante podría dilucidar.
La dueña o dueñas de Inés Rodena son mujeres que no han perdido su escena de bondad ni femineidad. Su supuesta dureza es solo una coraza para defenderse de los demás.
Tampoco entiendo la comparación entre María Feliz y Lucero. No entiendo porque dicen que Lucero imita a María Félix en”La dueña”. Esta “dueña” es muy linda, muy dulce. “Valentina” si sufre, si llorara, y si se ríe. “La doña” de María Félix ni siquiera modulaba su tono de voz. Ni mostraba otra emoción que no fuera el enfado.
Félix decido convertirse en “la doña”. Al punto de construir un mito alrededor suyo. Creó el mito de la estrella bella e inalcanzable. Suponemos que era buena gente. También le admiramos lo luchona y su garbo, Sin embargo, era difícil discernir quien era la verdadera “María Bonita” detrás de tanta pose y truculencia.
Lucero no ha decidido convertirse en “la dueña” en su vida cotidiana. A su personaje o personajes, siempre los deja en el foro de grabación. Y no la conocemos en persona, sin embargo la gente que nos han platicado de ella dicen que es muy sencilla. Aseguran que es igual o mejor persona de lo que se ve en la tele. Lo que se ve es lo que hay.
La mayoría de los personajes de María Félix eran diferentes encarnaciones de “La doña” y si se salía un poco de este esquema, era difícil creer en su sufrientemente o abnegación. Si bien Félix tenía una vis cómica, era muy elegante, bailaba bien, y cantaba con mucho estilo.
Sin embargo, muchos de sus de sus personajes en nuestra opinión, carecían de maticéis. Y algunos caían en la monotonía sobre todo al final de su carrera.
Lucero ha cantado tanto pop como música ranchera. Ha hecho comedia, melodramas, comedia musical y hasta doblajes. Claro son otros tiempos y es otro el medio artístico hispano de hoy en día.
Si hemos de comparar a Lucero con un artista de la época de oro del cine mexicano no tendria que ser no con una diva del cine sino con un ídolo del pueblo mexicano. Yo me atrevo a compararle con Pedro Infante.
Lucero comparte con Infante la capacidad de ser audaz en sus actuaciones. Comparte con él la capacidad de entrega, y la inteligencia de llevar sus personajes al límite. Lucero con cada papel se supera.
Al igual que “nuestro Pedrito”, Lucero tiene un talento innato para comunicar las emociones y las vivencias de un personaje. Tiene una fuerte presencia escénica.
Tiene gracia y simpatía. Sobre todo lo que tiene en común con Infante es que tiene el cariño del público hispanoamericano que no en vano le ha bautizado como, “La Novia de América.”